
....En su casa también disfrutaba de lo lindo con sus actos cada vez más viles. En una entrevista realizada a su madre esta citó que ya al amamantarle el pequeño le mordía con saña los pezones provocándole no pocos sangrados e irritaciones, por lo que es posible intuir que la maldad y villanía de nuestro, vamos a llamarle personaje, estaba firmemente inscrita en su código genético lo que quizá dará al traste con las teoría de filósofos renombrados como John Locke que nunca tuvo el dudoso placer de conocer a Bernardo.
Durante toda su infancia disfrutó como un enano, siempre que admitamos que los enanos se regocijan de una manera especial desconocida para los que no lo son. En la escuela sembró el desconcierto entre sus profesores y alumnos con su extraña habilidad de provocar las más pintorescas situaciones consiguiendo siempre salir ileso e inmaculado de cualquiera de sus trapacerías. Son innumerables las hazañas de Bernardo, meter en un cubo de basura a un compañero y lanzarlo rodando por un terraplén, hacer aguas mayores y menores en los bocadillos de otros chicos, obturar el retrete, dejar encerrados en el mismo a varios profesores o verter litros de laxante en la olla de la comida, eran sólo unas pocas de sus innumerables actuaciones. Gozaba especialmente al pellizcar el cogote y los mofletes de los más pequeños, siempre aprovechando las aglomeraciones a la entrada o la salida del colegio para no ser visto, con lo cual cuando el pequeño empezaba a berrear con los carrillos enrojecidos y a veces amoratados Bernardo se encontraba ya a una distancia prudencial. A veces su osadía llegaba al punto de reaparecer en la escena del delito y mostrarse indignado llegando incluso a tomar en brazos al pequeño lesionado. Ni que decir tiene que entre los párvulos Bernardo era una especie de héroe. CONTINUARÁ O NO.......
*EN LA FOTO UNA DE LAS ACTIVIDADES FAVORITAS DE BERNARDO
3 comentarios:
Eso duele, wolfman!!!
WOLFMAN,DE VERDAD,NO SÉ QUE DECIRTE ME TIENES RENDID@ ANTE TÚ GRAN IMAGINACIÓN,VALE LO DE LOS PELLIZCOS,VALE LO DEL CUBO DE BASURA PERO GUAPO ESO DEL LAXANTE.......... VAMOS A DEJARLO PORQUE CON TANTO RETORTIJON NO ME DARIA TIEMPO A LEER TÚ OBRA,UN BESO REY.
Este tío me recuerda a Sancho Rizo que trabajaba en el taller de su cuñado. Se dedicaban a rellenar bombonas de aire para submarinismo. El tal Sancho solía cagar en una bolsa de basura negra y dejarla al sol durante unos días. Bien precintada claro. Después rellenaba las botellas de aire con los efluvios que emanaban de la bolsa. Más de una vez entre arcadas y risas, pués cuanto más peste hacía más reía el jodío. Siempre imaginando el regusto que le quedaría en la boca al desdichado buzo.
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