
EN LA INSTANTÁNEA ALGUNAS DE LAS PRIMERAS VÍCTIMAS DE BERNARDO
BERNARDO ANTIBES. El malvado recalcitrante
Bernardo Antibes podría haber sido catalogado como uno de los seres más abyectos sobre la faz de la tierra, su mezquindad, sin objetivo concreto ni fin que pudiese justificar los medios, no tenía parangón y de ello se vanagloriaba jactancioso ante quien le quisiera escuchar. Consideraba que en el mundo medraban los “primos” como él les llamaba, no porque les uniera con ellos un parentesco familiar, sino por la candidez que solían demostrar en general. Los primos, según la particular filosofía de Bernardo, eran merecedores de la mofa y del escarnio públicos o privados, misión a la que Begardo parecía haber dedicado su vida.
Bernardo empezó su andadura con pequeñas pillerías en el jardín de infancia donde gozaba mordiendo los lóbulos auriculares de sus compañeros sin distinción de sexos, después de sus ruines actos, y mientras el agredido lloraba desconsolado, su faz adoptaba tal apariencia de querubín inocente que sus fechorías pasaron desapercibidas para todas sus profesoras, incluso aquellas que habitualmente se sentaban encima de chinchetas, encontraban los zapatos llenos de orines o los bolsillos de sus abrigos llenos de babas y mocos, todo ello producto del ingenio de aquel pillastre. Los dorados rizos y dulces ojos azules de Begardo le convertían en un dechado de belleza ante la que pocos adultos se resistían, de hecho él ya de adolescente había llegado al convencimiento de que los guapos son más felices, su cara les abre puertas que a los feos les son continuamente cerradas en las narices. En esto también estaba de acuerdo el afamado pensador Gumersindo Efrén de la Riva, defensor de la castración química de los feos y contrahechos y miembro del Partido Postular.
Pero no sólo en la escuela Bernardo empezó a saborear los placeres del escarnio ajeno......continuará
2 comentarios:
un placer leerte amigo
sobre todo abyecto... espero impaciente la segunda parte, pedazo narrativa...
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