jueves, 23 de abril de 2009

LA PUTA FOTO....




Sí, la puta foto estaba retocada.

Gracias a la habilidad innata de los perrohhlobohhhs de seguir el rastro del tranvía, y alertados por Pomadas, que inmediatamente después de ver la foto se puso en contacto con la redacción de Siete Bueyes, hemos encontrado el negativo original. Lo revelamos y aquí está el resultado.

Por cierto que Pomadas no está en absoluto triste por lo que aconteció a Cófrade. 'No esperaba menos de él' dijo, se rascó el cogote y se fué. Esta vez lo hizo sin imitar el canto del cuco retestinado

miércoles, 22 de abril de 2009

jueves, 16 de abril de 2009

EL SUPERHÉROE ÚLTIMA ENTREGA


Faltaban 10 minutos para el impacto y un viento que arreciaba por segundos agitaba las hojas de los frondosos robles de la calle Main. Cogió una hoja de papel y un lápiz y escribió con dedos temblorosos: A man has to do what he has to do (un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer, en cristiano).
Sin más dilación reuniendo todas sus energías pasadas, presentes y futuras, sabiendo que no habría más té helado y que nunca más hundiría su nariz en los portentosos atributos femeninos de Eunice, se lanzó al espacio sin dejar ninguna reserva, agotándolo todo, quemando todas las naves. El cielo se convirtió en una nada intensamente negra, sus pulmones se habían llenado del poco aire que iba a necesitar y así, conteniendo las respiración y siguiendo los consejos de Van Hell Sick que detallaban exactamente la trayectoria a seguir, se fue acercando vertiginosamente a aquella masa heterogénea de rocas y materiales cósmicos. Necesitó un doble impacto cruzado, una maniobra complicada sin posibilidad de corrección, pero ya siendo sólo un amasijo de huesos y músculos sin piel, en el último suspiro de existencia, sintió que con su último aliento lo había conseguido, a su alrededor millones de piedras se proyectaban en múltiples direcciones llenándolo todo pero ya sin representar una amenaza para el tranquilo planeta azulado que seguía avanzando a más de 100.000 kilómetros por hora.

Allá abajo, en los estados del medio oeste americano los gritos de júbilo se mezclaban con los gritos de protesta de Many Meier, el hombre que se atreviera a fumar en la iglesia presbiteriana del pueblo y que ahora, a salvo del juicio final por el momento, no paraba de decir ¡I was kidding, I was kidding!, - algo así como ¡era broma!. Además de la alegría incontrolable y las plegarías de agradecimiento, se produjo la desgracia del suicidio del pastor O'bones, incapaz de soportar la vergüenza tras haber sido visto sin pantalones persiguiendo como un fauno a las feligresas que se habían refugiado en la iglesia episcopaliana para una última oración.

Eunice Attery, abrazada a Dylan, no podía controlar las lágrimas mientras leía una y otra vez la escueta nota de Patricio que curiosamente firmaba como Remigio, tal vez los nervios. A man has to do what he has to do. Miró al cielo y, sin saber cómo, vivió una de esas certezas que algunas personas, las menos, experimentan incluso sin necesitar el uso de drogas o estupefacientes. Patricio los había salvado, había dado su vida por ellos, de alguna manera que ella no alcanzaba a comprender la desaparición de su hombre tenía que ver con la sorprendente desintegración del meteorito en la atmósfera terrestre. Sus hijos nunca olvidarían a su padre, ella se ocuparía de levantar un altar en su memoria, plantaría pensamientos y narcisos, también un rosal, podría poner una de esas lápidas de mármol, tendría que decidir si de color claro u oscuro, teniendo en cuenta el clima de Iowa el oscuro era demasiado serio...bueno, ya lo pensaría después de llamar a su madre.

A miles de kilómetros de allí, kilómetros espirituales en realidad, un ser gordito con la apariencia de un vendedor de helados familia de un actor que por su nombre podría ser italo-americano, discutía con otro hombre de color, de color marrón, con un parecido asombroso a Morgan Freeman.
Morgan: Te lo dije, éstos humanos no cambiarán nunca, son capaces de éstas acciones absurdamente solidarias.
De Vito: La verdad es que no me lo esperaba pero teniendo en cuenta lo mucho que le gustaban las bailarinas balinesas....
Morgan: La próxima vez probaremos con alguien más joven, tal vez la edad le pesó
De Vito: La verdad, no lo sé, yo esperaba más de él, se le veía tan prometedor.
Morgan: Muy bueno el artículo de Van Hell Sick
De Vito: Eres un cabrón, sin esa pista igual no se hubiera atrevido
Morgan: Bueno, esas son las reglas, tenia que tener toda la información, pero no escarmientan, te lo digo, son incapaces de apreciar el regalo individual y se empeñan en creer que tienen ciertas obligaciones con el resto de la humanidad, con gente que igual le hubiera podido pegar un tiro cualquier día.
De Vito: Bueno, podríamos probar con alguien contrastado, tipo Bush, Aznar, alguien así...
Morgan: No hombre, si lo destruyen todo enseguida nos quedamos sin juego y me da pereza volver a montar este circo.
De Vito: Eso es verdad, bueno, me voy a mirar unos tornados para Oklahoma y unas riadas para el Levante español...mañana te pago
Morgan: quien dice mañana....
De Vito: Tranquilo hombre...¿cuándo te he fallado?
Morgan: Eso es verdad. Te quiero Lou
De Vito: Yo también Vega
FIN

lunes, 13 de abril de 2009

PENÚLTIMA ENTREGA DEL SUPERHEROE

EN LA FOTO EL PERTINAZ METEORITO

- "Estado de alarma en los estados de Iowa y Missouri (ruidos indeterminados) ….Sin haber sido detectado por los satélites un meteorito gigantesco se acerca inexorablemente. Su impacto se prevee en 15 minutos....(más ruidos)....., su enorme tamaño hace predecir que los estados de Iowa y Missouri así como zonas fronterizas de Minnesota, Illinois, Nebraska y Kansas, va a ser totalmente destruidos. Se ruega a la población que empiece con sus oraciones y que no olvide hacer donativos para el Good Will."


La noticia corrió como un reguero de pólvora o como un perro con una guindilla en el culo. El pueblo quedó conmocionado, grupos de hombres y mujeres rezaban desolados, otros se dedicaban a hacer el amor con el primer ser de sexo contrario, en algunos casos del mismo, que se encontraban. Los más aguerridos se atrevían a fumar en lugares públicos diciendo - “¡Venga, detenerme ahora si tenéis cojones!. Eunice estaba en un pueblo cercano a una diez millas visitando a su tía Shondell con el pequeño Dylan. Patricio vio con claridad que ahí estaba la prueba que se le había anunciado en un jacuzzi años atrás durante un episodio que había querido sepultar en los lugares más recónditos de su inconsciente, al lado de los otros recuerdos de sus prácticas exhibicionistas en el metro de Madrid. Patricio tenía dos opciones, una era aprovechar sus poderes y cruzar las trescientas millas que le separaban del primer sitio seguro. Es cierto que ese esfuerzo supondría que tendría que descansar luego durante más de dos días ya que años atrás, durante sus intentos por ganar el tour de Francia, había hecho intentos parecidos y si bien podía recorrer sin problemas distancias de más de 500 kilómetros a la velocidad del sonido, ello suponía un agotamiento total de sus reservas energéticas. La segunda opción no era otra que el suicidio impactando con el meteorito que le permitiría salvar millones de vidas y, especialmente, salvar a Eunice, a Dylan y a la futura Heather.
Un misil no podría tener el mismo efecto, se necesitaba una mente humana con capacidad para preveer el futuro aunque fuera a dos segundos vista que pudiera impactar en el sitio exacto, tal y como reflejaban los estudios del profesor Van Hell Sick, publicados en weekipedia y que precisamente trataban de la posibilidad de anular el efecto mortal de un meteorito del tamaño de Iowa y Missouri mediante el impacto en el punto preciso de un ser humano con capacidad para corregir la trayectoria. Curiosamente la foto del profesor Van Hell Sick, según cómo le daba la luz tenía un asombroso parecido a un pequeño y gordo actor americano.
Patricio se incorporó, bajó los tres escalones que le separaban del precioso jardín cuidado con tanto mimo por Eunice, y dejó caer al suelo el vaso de té helado. Inspiró hondo y recordó amargamente al tipo gordo que según le daba la luz se parecía al actor que fuera hermano gemelo de Arnold Schwarszenegger. Así que esa era la prueba, no se trataba de la humanidad, pero si de una porción de humanidad y sobretodo de las únicas personas humanas que de verdad le importaban. Ellos iban a morir calcinados y aplastados si él no se sacrificaba a sí mismo. Sin el citado sacrificio aún le quedaban unos cuantos años de vida fácil, de tardes de sol en una playa del caribe tomando margaritas, mojitos y pagando por los favores de alguna joven apetecible, tal vez navegando cerca de la barrera de coral, recorriendo las calles de Hong Kong, visitando palacios budistas o sencillamente disfrutando de un espectáculo en Broadway después de cenar en little Italy.


La decisión sería obvia para Bruce Willis pero no para un ser que había pasado el 90 por ciento de su vida regodeándose en un egoísmo recalcitrante, un ser hedonista, ruin, mezquino, y con la cara de Steve Buscemi.

sábado, 11 de abril de 2009

Para el Sr. Wolfman




Sr. Wolfman

Una asidua seguidora de este blog me ha enviado este testimonio gráfico. Una de las reuniones intelectuales entre Pomadas, Cófadre y otros excelsos pensadores. Note usted la preocupación que reflejan sus rostros. Sin duda alguna la charla trató del calentamiento de la bragueta o el eco que produce una flatulencia en un velatorio.

Por motivos que todos entendemos nuestra seguidora me pide permanecer en el anonimato.

Además de este valioso documento mandó unas bragas con ribete en acero inoxidable. En dicha prenda hay un corazón bordado con tubería de cobre, atravesado por una navaja albaceteña. Debajo del corazón se puede leer Wolfman. Se las haré llegar lo antes posible.

Atentamente
Belisario