miércoles, 22 de diciembre de 2010

Desde Oslo sin amor

Ayer bajó la temperatura a -20ºC. Esta mañana intento arrancar el coche, el puto coche. En vista de que iba a agotar la batería, sin conseguir ponerlo en marcha, decido dejarlo caer por una cuesta, larga, muy larga (dejé ayer el coche aparcado allí contando con lo que podía pasar hoy). Después de bajar casi un kilómetro y medio, tras varios intentos fallidos sin conseguir ponerlo en marcha, un buen hombre me ofrece ayuda y arrancamos el jodido coche con el sistema de las pinzas. Le doy las gracias y nos deseamos felices fiestas (God Jul).

Bajamos a un centro comercial y aparco en el parking del puto centro. Nos vamos, arranco, se para, arranco, se para, me empujan unos tios que curran dirigiendo los coches en el aparcamiento. Logro salir fuera y el jodido coche se vuelve a parar y dice que una mierda. Consigo dejarlo "aparcado" como puedo, muy mal, y llamo al servicio de asistencia. Nieva y hace un frío del carajo. Pasa una hora y no viene la asistencia. Nueva llamada para oir que tardarán entre tres y cuatro horas. Mis dedos de los pies dejaron de existir hace un rato. Antes de sufrir congelaciones comencé a cantar villancicos (me cago en dios...me cago en la puta ostia...lo típico de estas fechas).

El coche se queda con las luces de emergencia puestas, las llaves en la portezuela del déposito y nosotros nos vamos a coger un taxi. Una mierrrrda!! Ni un taxi ni na de na. Otra hora esperando. Ya no siento dolor en mis pies. Ahora forman parte de la acera congelada en la que esperamos un taxi.

Decidimos pillar el metro, y no pagar billete.

Hace más de una hora me llama el tio de la grua que va en camino. Le canto un villancico para mis adentros y le doy la dirección del taller donde quiero que lleve el coche. Me asegura que me llamará cuando deje el coche en el taller. Son las ocho, la aventura empezó a las tres. El tio no ha llamado todavía. Sigo cantando villancicos.

Es lo que tienen estas fechas...te inundan de eso que llaman el espíritu de la navidad y te da por cantar.