Estábamos a menos siete o tres, qué más da, sube el termómetro a más uno, llueve, baja el termómetro a menos da lo mismo y toda la nieve se convierte en una desagradable costra de hielo. Lo bueno es que en un día como hoy, frío de cojones pero soleado, los cristales de hielo brindan un espectáculo visual increíble.
Disfrutaremos de la naturaleza que es gratis. Por supuesto con doble calzón y protecciones de lana en el escroto. Lana fina se entiende.
2 comentarios:
Extraordinario documento signore Belisario. Aunque no se lo crea, me gusta el cambio de estaciones de los climas continentales extremos, con su verano tórrido y su invierno gélido. No negaré, eso sí, el gusto de salir a pasear al lado del mar los días soleados donde incluso el abrigo sobra un poco.
Un abrazo amigo
Esos paseos al lado del mar con sol de invierno no tienen precio signore Wolfman. Me traen gratos recuerdos. Y como digo en el post o entrada o lo que sea: disfrutemos de la naturaleza que, de momento, es gratis.
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