
El personaje del cual nos ocupamos hoy no hizo nada extraordinario. Tampoco ordinario.
Devoto fué de 'la virgen de las legañas'. Usó un cilicio en el muslo de su difunta vecina, la cual gemía al agacharse para dar de comer a Braulio, la mascota de Genjibio.
No sé si explicar que Braulio era un erizo marsupial de púas cortas y menos cortas sin llegar a ser largas del todo...mejor que no.
Dolíale, eso es cierto, a la vecina. Tal era la ubicación del cilicio en su muslo. No os pregunteis si el derecho o el izquierdo, suponemos que el dolor era el mismo.
Emancipándose Braulio la vecina entró en depresión, tan tan profunda que se convirtió en un agujero negro. Y todo lo que orbitaba a su alrededor fué succionado. Esto es su ajuar de viuda penitente, las agüeras de la mula de su primo Filiardo Ñas, un reloj anatómico-ojival, una brocha, una estatua de cachemir y un diente de cachalote moteado. Por supuesto el cilicio desapareció con ella.
Genjibio no pudo soportar el dolor de la pérdida y se dedicó al tiro con arco. Después de acertar dos veces seguidas en su testículo central se retiró de la competición, se tomó dos carajillos de vino y se fué.
Si alguien sabe más de Genjibio que se lo guarde o que lo diga para siempre.
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