jueves, 29 de abril de 2010

SOFIA ÑIAKA

Sofia Ñiaka el día de su trigésima octava Confirmación.

Todavía no está claro si su afición por las trepanaciones tuvieron algo que ver con la desaparición de los doscientos once mil treinta y siete invitados que asistieron a la boda de su tía abuela tercera. De la cual puede que no hablemos nunca. Queremos decir de la boda, de su tía abuela tercera creo que tampoco.



1 comentario:

wolfman dijo...

Algunos cronistas del momento hablan de doscientos once mil treinta y cinco invitados, otros ni siquiera sabían que se estaba celebrando la boda, en lo que sí coinciden es en que en la posada del pueblo se dejaron sin abonar la razón de 34.000 chatos de vino, 23.400 cervezas, 123.000 entre cortados y cafés con leche y alrededor de 45.500 copas de coñac, lo que supuso la ruina total de Lars Kitimeto, hijo de una contorsionista sueca y un escritor en palillos japonés.