
(nuestro héroe estaba en el jacuzzi y tiene una aparición sorprendente. En la foto vemos el jacuzzi con unas amigas de Remigio esperándole.....pero la aparición no tiene nada que ver con ellas)
Confuso y aturullado Remigio Cofrade miró a un lado y a otro buscando el origen de esa extraña sombra en la pared, primero pensó que el reflejo del agua en los azulejos le confundía, pero enseguida se percató de que aquella sombra era proyectada por alguien o algo totalmente real. Efectivamente un hombre gordo apoyado en un carro de la limpieza con sus escobas y otros aparejos colocados como un pequeño arsenal, le miraba desde el otro lado del enorme jacuzzi de veinte metros de largo por cinco de ancho.
Sin atreverse a articular palabra se quedó mirando sumido en una especie de trance hipnótico al orondo señor que, con un palillo entre los dientes, le miraba a su vez fijamente con sorna. Remigio recordaba perfectamente a todos sus empleados de servicio y éste no era uno de ellos. Al cabo de lo que le parecieron unas dos horas Remigio acertó a balbucear “Qué hace usted aquí, amigo?”. El hombretón de cara sudorosa, por el vapor que desprendía el jacuzzi seguramente, siguió sonriendo y Remigio, atemorizado, intentó usar sus superpoderes para ir a buscar un objeto contundente por la casa, una lanza watusi por ejemplo, o para sencillamente escapar de aquella presencia desconcertante, sin embargo no pudo, se movió torpemente sintiendo la resistencia del agua en sus miembros y cayó de bruces tragando cantidades ingentes de un líquido indefinido con intenso sabor a cloro.
- No te molestes Remigio, esos trucos no te van a servir ahora
Por primera vez, después de tanto tiempo de sentirse omnipotente, Remigio volvió a ser el hombrecillo que había sido siempre, el que nunca tuvo una novia rubia, el que nunca fue el alma de la fiesta, el ser que pasara desapercibido durante años destinado a abandonar el mundo sin pena ni gloria. Tenía la boca seca a pesar de estar prácticamente sumergido en agua calentita.
-¿te habías pensado que todo iba a salirte de gratis?, no hijo mio, esto es parte del plan amigo, no hay nada al azar aunque hasta a mi a veces me lo parezca.
-¿quién es usted?, ¿es que estoy muerto hace tiempo y no lo sabía? ¿existen realmente las gangas? - no sabía el por qué de esta última pregunta absurda-
El orondo señor que según la luz que le daba se parecía un poco a Dani de Vito rió entre dientes, divertido ante la estupefacción de Remigio. Luego, dejando atrás el carrito de la limpieza se metió en el jacuzzi.
-No voy a andarme con rodeos, se te ha concedido un don y lo has utilizado a tu antojo para tu beneficio, yo hubiera hecho lo mismo por supuesto, pero ahora viene la parte en que tienes que tomar otro tipo de decisiones, dentro de muy poco se va a producir un hecho que....digamos...puede cambiar el destino de la humanidad. De tu actuación va a depender de hecho el futuro de ella, del uso que le des a tu poder. Si lo usas de una manera digamos que...digamos que será el final para ti y si lo usas de otra....será el final de la humanidad.
Remigio intentó digerir lo que estaba escuchando pero no acababa de comprender bien. Sin embargo tras unos momentos de reflexión, ayudado por las decenas de películas de ciencia ficción que se había tragado, empezó a situarse en el plano adecuado sin sufrir una apoplejía.
- ¿Qué gano yo si actúo....digamos bien?
- ¿Y qué es bien amigo mio? ¿En favor tuyo, en favor del resto de la humanidad?
- Pues...en favor de la humanidad se supone que es lo que está bien...¿no?
- Es un punto de vista. No ganas nada, de hecho pierdes
- Y.....¿no hay premio?
- Es que sois.....claro, tanta historia sagrada.....no hay nada más para vosotros, quiero decir los humanos, éste es el premio, joder, vivir ¿te parece poco desagradecido?
Remigio se cubrió la cara con las manos totalmente desbordado por la situación, eso no podía estar sucediendo, claro que, pensándolo bien, el se había convertido en una especie de superhéroe de la noche a la mañana y lo había asumido tan ricamente, Cuando levantó la vista el hombre gordo ya no estaba, tampoco el carrito de la limpieza, en su lugar la señora Shondelia se ocupaba de la limpieza del recinto como siempre.
- Señora Shondelia, ¿ha visto salir a un señor gordo con un carrito de limpieza?
- No señor ¿está usted bien?
- No mucho, creo que....un poco de dolor de cabeza
Aquella aparición le había llenado de congoja. Tenía 55 años y todavía tiempo por delante, un futuro esperanzador que podía llenar de lo que quisiera. El vacío existencial que había sufrido durante la última temporada no era nada comparado con esto. Sentía una espada de Damocles sobre su cabeza, le estaban diciendo que todo iba a acabar, o al menos que había una posibilidad de que todo acabase para él. Ahora ya no le importaba el hambre en el mundo, el calentamiento global, los simbolistas franceses o la cacareada impotencia de Enrique IV. Lo único que pedía era seguir disfrutando de su situación sin el acecho de una gran decisión que pudiera hacerle perder sus poderes o quizás su propia vida.
CONTINUARÁ, LA RESOLUCIÓN EN LOS PRÓXIMOS DÍAS, UN CAPÍTULO POR SEMANA, SE LOS JURO
No hay comentarios:
Publicar un comentario