Yo llegué a Des Moines, Iowa (USA) para enseñar español a pesonas que no conocía, tal vez también para salvarme de mi mismo, de la codicia del insatisfecho impenitente.
Una aventura en un lugar lejos de casi todo y demasiado cerca aún de uno mismo. Cargado con unas maletas llenas de cosas sin importancia, con una pocas posesiones que me acreditaran como ciudadano de alguna parte.
La mirada se pierde en los interminables atardeceres del medio oeste, la praderas verdes sin límites, las pequeñas lomas coronadas por una casa tímida y solitaria, o los campos infectados de maíz, otra clase de oro dulce.
Y mira por donde llega uno y...joder, la primera en la frente, vengaaaa, botellas y más botellas de vinorro, a beber que son dos días...empieza uno con la trasfendensia, se befe dos votellas i eshhh ke ya no safe uno lo ke sehju dissssheee...buuuuuurrrrrp
shhhhhhhh cayarse ya que están loh críoh durmiendo!!
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