Así como el que no quiere la cosa, sin publicidad ni pompa ni fanfarrias, se han organizado unas olimpíadas en la península de Flørenes.
La ceremonia de apertura no ha sido retransmitida por televisión, la idea era filmarla y colgar el vídeo en youtube. El encargado de filmar el evento acabó revolcado (mejor podríamos decir rebozado) en sus propios detritus. Una ingesta masiva de alcohol y mejillones en escabeche acabaron con la dignidad del insigne cameraman. Entiéndase esto como una descomposición total del cuerpo y del espíritu. La del cuerpo fué evidente: olor a diarrea traicionera y vómitos agónicos. La del espíritu la suponemos. ¿Qué despertar tuvo este hombre?
Nos da lo mismo. La cámara sufrió daños irreversibles. El mundo nunca sabrá lo que aconteció ese día en la península de Flørenes.
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