Fabricio Estramonio se crió en la península de Florenes, de padres emigrantes. Estudió como todo hijo de vecino la educación primaria, luego consiguió un trabajo como reponedor en un supermercado de Kristiansand y casose con una compañera rubia y autóctona. La feliz pareja tuvo dos hijos, Karl y Elga, y se compró una casa en Lillesand donde conocieron a otra pareja, uno de los cuales era también inmigrante como la familia de Fabricio, originarios de Armenia. Una mañana de verano se levantó, se encaminó hacia el embarcadero y se montó en el pequeño barco de su vecino, el inmigrante español, puso en marcha el pequeño motor y se adentró en el fiordo buscando una salida.
Durante diez años nadie tuvo noticias de Fabricio, se decía que estaba en una planta petrolífera del mar del norte trabajando como entrenador de cormoranes, también se comentaba que podría haber vuelto a Armenia donde se habría convertido en director del ballet nacional.
Sin embargo una mañana apareció de nuevo, se le vio atando las amarras del barco en el nuevo embarcadero de José Manuel Ditirambo (el vecino español), y dirigiéndose hacia el lugar donde se ubicara diez años atrás su casa.
Entró en la casa, miró alrededor y no reconoció casi nada, ni los muebles, ni las fotos, ni a las personas que le miraban atónitas desayunando arenques ahumados. Se dice que con una expresión entre confusa y aburrida sólo dijo: " ¿saben ustedes cómo llegar más allá del horizonte?". Nadie respondió, ni la familia que desayunaba arenques ni los mismos, por razones diferentes. Al cabo de unos minutos Olaf Gudjohnsen dijo "pregunte al vecino, dicen que él ha estado más allá".
Fabricio giró en redondo y se encaminó a casa de sus vecinos. José Manuel Ditirambo estaba sacando malas yerbas con un aparato magnético y sin saludar le espetó la ya conocida pregunta. José Manuel le miró acariciándose despacio la poblada barba y le contestó "amigo, el horizonte se puede cruzar con un sólo paso a veces, en otras ocasiones uno nunca para de andar".
Los dos hombres se miraron durante más de diez minutos hasta que José Manuel rompió el silencio. "¿Tú eres el cabrón que me robó el barco?". "´Sí señor pero ya lo he devuelto"....................."Bueno, si es así entra y tómate una cerveza", "si se empeña"
End
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